Un día cerré los ojos y soñé que cazaba mariposas.
Abrí mis brazos y las junté a todas.
Miles de ellas revolotearon a mi alrededor como jugando, y luego se quedaron dentro de mí.
Vuelan cada vez que escucho tu voz... cuando tu rostro sonriente viene a mi memoria, cuando apareces por mi día.
Esa sensación tan antigua del cosquilleo, siempre es nueva...
Me llena de ternura, de añoranzas, de una alegría rica que me acompaña... y que logra que no me gane la nostalgia, cuando te empiezo a extrañar...
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7 comentarios:
Puro amor por acá...
Bueno, a mi hace poco me ha pasado lo mismo y aunque no dispongo de una radiografía estoy casi seguro que saldrán unas cuantas mariposas.
Saludos.
Esa sensación tan antigua del cosquilleo, siempre es nueva...
muy cierto, buen blog, lo seguire visitando.
el cosquilleo... lo hecho tanto de menos,,,
abrazos...
Me encantaria estar enamorada ahora mismo, pero hago uso de mi memoria emotiva.
Saucito.. yo tb echo de menos el cosquilleo..
Hola Negrita, concuerdo contigo en lo maravillosa de esa sensación, es la única de las emociones que no se pueden finguir, sin siquiera llamarlas de un dia para otro, las mariposas se instalan en la guata.
Un Beso.
Me encanta como escribes y las imagenes ad-hoc preciosas.
Desde hoy seré un fiel seguidor de tu Blog.
Saludos,
Ricky
res, bienvenido!
claro que traté de dejarte un saludo pero no sabía donde, pliss indícame bien sí, porque no sé si lo leerás donde lo dejé.
abrazos,
Carola
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