
Recordando el anterior posteo del meme que me envió Sauce, había prometido contar el por qué me gusta y tengo una relación especial con el Santuario de Montahue, que pertenece a la Movimiento Apostólico de Shoensttat.
Para variar es larrrgo, pero mi catarsis está en este espacio, así que ahí va..
Hace muchos años, hice mi confirmación, me llevé tan bien con el cura que era un hombre chorísimo y que conocía a mi papá... él me "reclutó" para ser catequista.
Yo tenía 15 años y cumplía los 16 a fines de ese año. Le dije que tenía que pedirle permiso a mi papá y me respondió que ya estaba todo arreglado jajajaa así que no me quedó más opción.
Fui tremendamente feliz haciendoles clases a un grupo mixto de niños entre 9 y 11 años la primera vez, luego a niñas entre 8 y 10 dos años más.
Me cambié de casa y me quedaba muy lejos ir a la Iglesia, empecé mi primera carrera y el tiempo se me hizo escaso... al tiempo ya, dejé de hacer catecismo y dónde me fui a vivir no me hallaba en la comunidad, así que pasé a ser una "observante" más por muchos años.
Hasta que mi hermano a petición de un compañero de la universidad empezó a participar en trabajos de verano en Curanilahue.
Los primeros trabajos fueron a pulso, sin auspiciadores ni más ayuda que los fondos reunidos por un grupo de amigos, la mayoría conocidos del creador de esta iniciativa y él pertenecía al Movimiento de Shoensttat, así que ya para los segundos trabajos, me insistieron tanto que me animé a ir. La mayoría era gente católica, aunque no todos, habían chicos de distintas religiones e inclusos un par de agnósticos, lo mismo hizo que el ambiente fuera super especial.
Yo tenía miedo de participar, no porque no me remeciera el dolor ajeno, ni tampoco porque me diera flojera levantarme temprano, dormir en una escuela en el suelo, ducharme con agua helada o trabajar horas.... sino porque soy tan llorona, tan sensible que me complicaba demostrarme emotiva o comerme mis lágrimas si algo me conmovía... me daba miedo no poder con tantas emociones, aunque las satisfacciones eran mil veces más potentes....
Siempre el pudor hace que me retraiga un poco.
Conocí a un grupo precioso de jóvenes que tenían tanta energía y tanto amor que era contagioso. Éramos cerca de 100, muy organizados y ya para los segundos trabajos, eramos una fundación y contabamos con más ayuda.
Para variar yo era una de las mayores del grupo y estaba estudiando mi segunda carrera.
Un cura joven nos acompañaba y en las tardes después de las agotadoras jornadas, para los que querían, habían misas en una de las salas de clases del colegio en que nos alojabamos. Ahí desahogábamos todas las penas y sufrimientos del día, hacíamos catarsis y reflexionábamos sobre lo vivido en la jornada...
Las chicas del grupo me preguntaron muchas veces si quería pertenecer a la comunidad de la rama universitaria y siempre desistí de la idea, no sé por qué.... Creo que era porque las edades eran más bajas que las mías y me sentía un poco "fuera de lugar", o porque no me sentía tan "digna" por estar tan alejada de la Iglesia...
Cuando volvimos de los trabajos, hubo reuniones, fiestas, asados, todo lo que un grupo afiatado de gente que se quiere, hace para no perder el contacto....
Para Semana Santa del año 2000, me invitaron a un Retiro Espiritual en Viernes Santo, esta vez acepté e invité a una amiga, que es una de mis hermanas postizas.
Fue una jordada preciosa.... me invitaron una vez más formalmente al movimiento y quedé de pensarlo.
Ese día me confesé con uno de los padres que estaban al servicio de los que estabamos en retiro, cosa que no hacía hace mucho tiempo... Le conté entre otras cosas al padre José Agustín, que no participaba en la Iglesia hace mucho ni me confesaba, que me había alejado de Dios, etc ...
El me dijo: "Hija mía, Dios tiene siempre Sus brazos abiertos, abre tu corazón que EL te enviará señales que indican el momento en que tu volverás a Su lado".
Me pidió que rezara mucho y que pidiera a Dios por mi familia y las personas que amaba y que humildemente volviera a Su lado.
Pasé mucho rato dentro del Santuario, recorriendo los alrededores, en verdadero retiro.
Sentí un alivio en el alma inexplicable... un amor tan grande!
Para poder explicar la historia, debo decir que mi papá había comprado hace un tiempo un camión frigorífico el que tenía trabajando en una empresa X.... y también tenía un furgón de las mismas características en otra empresa.
El día en que yo fui al retiro espiritual, el camión de mi papá quedó en panna, así que decidió viajar en el furgón con un chofer, a las cercanías de Talca a buscar la mercadería y a los otros dos choferes (que iban en el camión), para traerlos de vuelta.
Estuve fuera de casa y llegué tarde.... mi hermano salía y entraba y mi mamá estaba como contemplativa, al rato me llamó y me contó que mi papá había tenido un grave acidente en la carretera... pero que estaba bien y que venía en camino.
Un gran hoyo en la ruta, que no estaba señalizado, hizo que se volcaran en el furgón. Mi papá iba manejando.
Recordé las palabras del cura que me confesó y me sumí en el Dolor de Cristo para pedirle ayuda.... fue una de las noches más largas de nuestras vidas.
Gracias a la ayuda Divina, nadie murió, pese a que si veíamos las condiciones del furgón, no deberían haber quedado vivos sus 4 ocupantes. El que sacó la peor parte fue mi papá...
No quiso quedarse hospitalizado y pidió el alta, unos carabineros le ayudaron a parar un bus en la carretera porque quería volver ese mismo día a la casa y volvieron todos, a salvo.
Cerca de las 6 de la mañana mi hermano lo fue a buscar al terminal...
Dios mío.... cuando llegó, casi me morí de pena... venía entero ensangrentado, con la ropa rasgada y con una pena y culpa tan grande... se sentía responsable de sus trabajadores y sólo nos abrazaba y lloraba como un niño sentado en el sillón.
Mi padre es un hombre grande, mide cerca de 1.90.....y es la primera vez que lo ví tan chiquitito... tan frágil y que dimensioné todo el amor que le tengo...
Al verlo vivo, al abrazarlo, sentí también todo el amor de Dios... para mí y mi familia.
Lo llevaron al hospital para que le hicieran un chequeo completo y volvió a casa, estuvo cerca de una semana sin salir, por los moretones y la pena....
Vino tanta gente a verlo, los clientes del negocio preguntaban por él, mis hermanos postizos desfilaban por la casa o llamaban... hubo tanto, tanto amor... que supe que esa era mi señal.
A la semana siguiente, uno de los curas del movimiento estaba de cumpleaños y mi papá dijo que fueramos, ahí hablé con el Padre José Agustín, el mismo que me confesó..... nos fuimos a un rincón, oró y lloró conmigo... y dimos las gracias por ese milagro.
Recordó cada una de las palabras que me dijo... sobre todo cuando me pidió que orara mucho por mi familia...
Para distender el ambiente le dije que por favor si hablaba denuevo con "El Señor del segundo piso", que no me mandara ese tipo de señales nunca más, que yo ya entendia lo que me quería decir..
Ese mismo año entré al Movimiento, al que pertenecí por varios más, hasta que mi grupo de hermanas se disolvió... pero sigo yendo al Santuario cada vez que puedo a renovar mi especial relación con Dios.
.